La semana pasada pudimos ver como diferentes medios se hacían eco de una noticia que parecía insólita: el precio de la luz marcaba los 10.000€ MWh. A las nueve de la noche del pasado 7 de mayo se estaba pagando un 19.900% más de lo habitual, ya que durante los últimos días su precio había estado en torno a los 50€ MWh. Esto sucedía tras caerse al mismo tiempo una central de ciclo combinado de 800 MW y el desvío programado de 1.500 MW de eólica que no funcionaron debido a la falta de viento.

 

Como ya os contábamos anteriormente el mercado mayorista de electricidad funciona por subastas de energía a cada hora y día que son cubiertas por las diferentes centrales eléctricas. En el caso de que la demanda resulte insuficiente, el operador dispone de sus propios mercados o servicios de ajuste. Estos mercados de ajustes se encargan de garantizar la continuidad del suministro de energía y de que la electricidad llegue a los consumidores cuando no se ha subestimado lo que se va a consumir.

 

Es por ello, que una insuficiente previsión por parte de los generadores (que se comprometen a producir una energía que finalmente no pueden suministrar bien sea por errores, fallos técnicos en la central, etc) o de los comercializadores (que prevén determinadas cantidades de energía de sus carteras de clientes para cada hora), conlleva a recurrir a este mercado de ajustes, en el que una instalación reclamó el precio máximo que permite la regulación.

Para que se entienda mejor es como si vais a preparar una cena en casa y prevéis que van a asistir 15 personas y finalmente llegan 50. Como la comida que habíais preparado no es suficiente y al ser de noche está todo cerrado tendréis que acudir a un supermercado en el que los precios son más elevados que si hubierais comprado la comida para todos en un supermercado convencional.

Y eso sucedió el pasado martes 7 de mayo, entre las 20 y 21 horas, coincidieron una serie de factores adversos que produjeron un incremento del coste de estos servicios de ajuste. Ese día se produjo el falló de un ciclo combinado de gas de 800MW de potencia y, además, hubo un desvío de producción eólica respecto a lo previsto de 1.200MW. A todo esto, se sumó el adelanto del pico de consumo nocturno, todo ello por un valor total de unos 3.000 MW, lo que obligó a REE a utilizar la reserva de potencia rápida del sistema para garantizar la seguridad de suministro.

¿Cómo afecta al consumidor?

Al tratarse solo de una hora el efecto para al consumidor queda diluido. Conviene diferenciar entre dos tipos de consumidores para entender lo que genera en los consumidores. Aquellos usuarios acogidos al PVPC (Precio de Venta al Pequeño Consumidor) pagarían en la hora unos 150€ MWh, cuando la media del mercado está en 46€ MWh, aunque en la factura final no tendría especial relevancia al ser un precio marcado solo durante una hora. En el caso de aquellos consumidores, que tengan precio cerrado, no les repercute ya que este coste lo asumiría la comercializadora.

 

Red Eléctrica ha afirmado que aquellos que se harán cargo de este sobreprecio serán los generadores que se desviaron y aquellos que consumieron más energía de la que habían comprado (comercializadoras e industrias). La CNMC (Comisión Nacional del Mercado de Competencia) también se ha manifestado por lo ocurrido abriendo una investigación al tratarse de un precio que ha marcado un récord histórico, por lo que estudiará la legalidad de este tipo de ofertas, pues están muy por encima de los costes que debe incluir cualquier oferta normal.

Por tanto, y como conclusión, lo que cabría preguntarse es si la regulación del mercado mayorista debería sufrir una profunda reforma para evitar estas situaciones a futuro; eso sí, siempre dentro del marco de actuación que permiten las Directivas y Reglamentos europeos de la UE.