La energía es la capacidad de realizar una acción o producir una transformación. Toda actividad requiere energía, desde mover una silla a fabricar un utensilio. Otro tipo de acciones como encender la televisión, dar la luz de nuestra habitación o poner la lavadora, son acciones cotidianas que podemos realizar gracias a la energía eléctrica.

La energía eléctrica se produce en las centrales eléctricas que son plantas industriales que transforman distintas fuentes de energía primaria en energía eléctrica con el objetivo de proveer a los consumidores de electricidad.

¿Cómo llega a tu casa?

La energía se transporta mediante la red eléctrica que posteriormente es distribuida hasta nuestras casas. La energía eléctrica es conducida por cables desde los generadores hacia los transformadores que aumentan o disminuyen la tensión. Según los tipos de tensión podemos diferenciar entre:

  • Alta tensión: la que se utiliza para transportar la energía en las largas distancias. Viene de centrales generadoras hasta subestaciones para su distribución. Para transportarla se utilizan cables gruesos y aisladores sujetos a torres altas. Este tipo de tensión es muy utilizada porque tiene una menor pérdida de energía en su transporte.
  • Media y Baja tensión: para poder consumir la energía en nuestros hogares y negocios es necesario previamente transformarla en media o baja tensión según cada caso. Esto se hace en los centros de transformación, donde llegan las líneas de alta tensión. Una vez convertida sale, por las líneas de baja tensión para ser utilizada en los hogares, el alumbrado, las industrias, etc.

¿Dónde se genera esa electricidad?

El origen de la energía proviene de las centrales de generación renovable y de generación convencional. Las renovables son aquellas que provienen de fuentes inagotables como el viento o el sol. Las convencionales utilizan recursos naturales con reservas limitadas y cuya producción de energía es contaminante para el medio ambiente, como es el caso de los combustibles fósiles.

El autoconsumo ha supuesto una nueva directriz en todo este panorama: se trata de una forma de consumir energía, sin depender del sistema eléctrico. Es una manera en la que tú puedes tener tu propia instalación y autoabastecerte de la energía que crea esta misma. Si bien, las instalaciones de autoconsumo pueden ser aisladas o conectadas a la red. Las aisladas al no estar conectadas a la red, te abasteces con la propia instalación.  Las conectadas a la red abastecen una parte de tu consumo eléctrico, adquiriendo menos cantidad del consumo y por tanto aminorando la factura eléctrica.

¿Las renovables serán las fuentes de energía del futuro?

En la actualidad, aún existe una gran dependencia de las energías contaminantes porque la implantación de las energías renovables es insuficiente para abastecer toda la demanda existente de energía. Además, las energías renovables tienen una gran dependencia de los agentes atmosféricos (sol, viento, lluvia) y algunas no se pueden almacenar en grandes cantidades.

A día de hoy, hay diferentes estudios sobre la manera de conseguir almacenar la energía producida en baterías, pero bien es cierto que aún no se ha encontrado la manera óptima de llegar a este objetivo.

El cambio hacia el nuevo modelo energético es imparable y las energías renovables son las protagonistas de ella. El nuevo modelo energético aboga por una manera de crear energía mucho más sostenible produciendo energía verde. La energía verde es la que proviene de recursos infinitos inagotables no contaminantes y que además no suponen un impacto para el medio ambiente.